«I suppose there's something comforting
In knowing what to expect»
Kiss Me, Tom Waits
Una semana más, y cuando falta poco para mi advenimiento en tierras madrileñas, vuelve RduTcB, un blog que un día empezó con esto de las entradillas por hacer la gracia, y ahora se las ve y se las desea cada semana para poner una.
Los asiduos a RduTcB ya sabrán de mi fanpajerismo marvelita y sus adaptaciones cinematográficas y televisivas. Sin embargo, en mi defensa alegaré alegremente que no soy de esos que empiezan a echar espumarajos por la boca en cuanto hacen cambios respecto a la fuente original. En efecto, hoy toca hablar de los puristas lloricas.
Cuando se adapta un cómic a la gran pantalla, lo normal es cambiar cosas. Lo normal y lo lógico, vaya. Muchas cosas que funcionan sobre el papel quedarían ridículas en pantalla, como los siempre coloridos trajes de los aguerridos superhéroes… y es que hay que ser muy bravo para salir a luchar contra el crimen hecho un fantoche que ni en las chirigotas de Cádiz. Ya lo decían en la primera película mutante: «¿hubieras preferido licra amarilla?».
Él sí.
Es una obviedad que cada medio tiene sus mecanismos y sus estándares, y que lo que puede dar buen resultado en uno no tiene por qué funcionar necesariamente en otro. Sin embargo, mucha gente no lo entiende. Gente como la que se queja del Asunto Mandarín de Iron Man 3, gente como la que se queja de que Killian fuera la cabeza de A.I.M. en vez de M.O.D.O.K., gente como la que se queja de que en las películas del trepamuros el Duende Verde no llevara una máscara de látex… en fin, gente que quiere ver exactamente lo mismo que ha leído en los cómics.























