28 abr. 2012

Los Vengadores: ¡a mí dadme Marvel!


«Now at midnight all the agents
And the superhuman crew
Come out and round up everyone
That knows more than they do»
Desolation Row, Bob Dylan

Una semana más, y tras haberle dado la paliza a mi novia diciéndole «¡qué bien que estemos en Inglaterra, que aquí Los Vengadores se estrena un día antes!», vuelve RduTcB, el blog más poderoso del planeta.

Hace unos cuantos años (no tantos), hacer una película como Los Vengadores se antojaba imposible: tanto superhéroe en pantalla, tanto personaje de la lista A, un supergrupo de tamañas proporciones… no podía ser. Pero entonces, PUM, escena postcréditos de Iron Man, con un Nick Furia hablándole a Tony Stark sobre la Iniciativa Vengador. Millones de fans inundando las salas de los cines con su saliva, para mayor cabreo de los encargados de la limpieza.

Aquí estamos, cuatro años y cinco películas después, agradeciendo a Marvel Studios que tomara el control de casi todas sus franquicias (a saber lo que podrían hacer con Spidey o los 4F…) y nos hayan traído Capitán América, Thor, las dos entregas de Iron Man y una versión más que decente del gigante esmeralda tras el bodrio con ínfulas que fue el Hulk de Ang Lee. Aquí estamos, les decía, con Los Vengadores.

AVISO: esta entrada NO tiene spoilers.


Los Vengadores, reunidos. NERDGASMO.


¿Por dónde empezar? Los Vengadores es un PELICULÓN, un EVENTO, el sueño húmedo de todo Marvel zombie, el ejemplo perfecto de que se puede adaptar BIEN un cómic a la gran pantalla en formato blockbuster sin tener que producir una película para encefaloplanos. Ver Los Vengadores es sentirse de nuevo como un niño.

El planteamiento es una mezcla entre la continuidad 616 y el universo Ultimate. Sin revelar nada que no se haya visto ya en los catorce mil tráilers y clips con los que nos han bombardeado, les puedo decir que Loki llega a la Tierra con la intención de conquistarla y apoderarse del Cubo Cósmico (eso de «Teseracto» es para NECIOS), para lo que cuenta con ayuda del espacio exterior. ¿Recuerdan todo el revuelo que se montó con la identidad de los alienígenas? Que si son Skrulls, que si no son Skrulls, que si son espectadores de La que se avecina… bueno, pues antes de que finalice la primera escena se descubre el pastel.

Joss Whedon, director y guionista, se confiesa seguidor de los cómics, y eso se nota. Cuando Whedon se subió al barco, Marvel Studios le confió la reescritura del guion original de Zak Penn. Es de suponer que fue un lavado de cara importante, ya que Penn aparece acreditado junto a Whedon como creador del argumento, pero es este último el único que se lleva el crédito de guionista.


El MacGuffin de la película. Cubo MacGuffin.


El guion funciona como un mecanismo perfectamente engrasado. En las casi dos horas y media que dura la película, no hay lugar para el aburrimiento. Cuando no estamos presenciando una batalla entre los Vengadores, Whedon nos planta escenas más sosegadas en las que se muestra la tensión existente entre los superhéroes, o un discurso de Loki, que está decidido a demostrar que está to’ lokoh. ¿Lo pillan? To’ lokoh. Porque se llama Loki. Jejé. En fin, no teman, porque los chistes de la película son mucho mejores.

«¿Chistes? ¿En Los Vengadores? ¡Bastante tuvimos con esa comedia involuntaria que es Spider-Man 3!». Bueno, quizá no «chistes»… sería más apropiado decir que en Los Vengadores hay HUMOR. No teman, no se encontrarán con chorradas forzadas para que el clásico cani despistado se ría, no: el humor surge de los personajes y las situaciones, y funciona. No, mejor aún: FUNCIONA. Créanme, pocas veces he reído en una sala de cine, y esta ha sido una de ellas. 

ATENCIÓN: el siguiente párrafo, y solo el siguiente, contiene una ligerísima pista de spoiler. Si pasa de arriesgarse, salte al texto después de la foto.

Claro, eso no significa que no haya sitio para el drama, y es que, los que conocen a Joss Whedon, ya saben que no suele dejar títere con cabeza. Siendo esta una película con claras opciones no a secuela, sino a secuelas, es de suponer que le ataron en corto… hasta cierto punto, porque hay una muerte que, si son como yo, les fastidiará, y bastante. Eso sí, al menos el finado sirve para concienciar a los Vengadores de que actúen como un equipo. Menos es nada… pero MECAGÜEN.



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«¡¡JOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSS!!»


Un buen subtítulo para Los Vengadores podría haber sido «¡Es la hora de las tortas!», porque las escenas de acción son de padre y muy señor mío. El estilo de lucha de cada personaje ha sido capturado a la perfección: el Capi se sirve de su escudo, Thor del Mjolnir, Iron Man de sus rayos repulsores, Ojo de Halcón de su destreza con el arco, la Viuda Negra de sus curvas su agilidad y Hulk… ¡HULK APLASTA! Si son de los que ODIARON el Hulk de Ang Lee (¿y quién no?) y se emocionaron al ver que el de Leterrier iba por el buen camino, van a disfrutar como críos con el gigante esmeralda. Es totalmente salvaje, su modo de luchar es lo que uno se imagina al ver las estáticas viñetas de un cómic y, qué narices, es DIVERTIDO ver como Hulk machaca, totalmente desatado, a varios alienígenas para, finalmente, agarrar a uno por la cabeza, saltar y tirarlo a través de una ventana… por no mencionar su (breve) encontronazo con cierto dios asgardiano.


«¡RYANAIR DICE QUE BAJO COSTE! ¡PERO CUANDO HULK COMPRA BILLETE! ¡PRECIO SUBE EXAGERADAMENTE POR TASAS! ¡Y LÍMITE DE PESO EN EQUIPAJE DE MANO RIDÍCULO! ¡HULK ENFURECE! ¡HULK APLASTA DÉBIL AVIÓN!»


Como era de esperar, el tercer acto de la película es mastodóntico. Un clímax de más de media hora en la que los héroes luchan, juntos y por separado, contra los invasores que, como si de una película de ciencia ficción cincuentera se tratara, ¡llegaron del espacio exterior! Y si ver a cada Vengador repartir palos por su cuenta es una maravilla, verlos cooperar es apoteósico. El Capi haciendo rebotar en su escudo los rayos repulsores de Iron Man para alcanzar a un mayor número de enemigos, Hulk y Thor luchando martillo a puño… hasta la Viuda Negra, que poco parecía que iba a aportar con tan solo un par de pistolas, tiene sus momentos.

Es precisamente la coralidad de los personajes lo que hace que la película funcione tan bien. Una de las preocupaciones más extendidas por la red era que Robert Downey Jr. (o Tony Stark, es difícil distinguirlos) monopolizara la cinta y se convirtiera en Cosas de Stark. Sin embargo, gracias a la experiencia de Whedon en series con amplio número de personajes, esto nunca llega a ser un problema. Claro está que se presta más atención a los personajes superpoderosos que al resto, pero todos tienen su momento de gloria. La chulería de Iron Man, la arrogancia de Thor, los valores chapados a la antigua del Capi («solo hay un Dios, y dudo que se vista así», llega a decir, refiriéndose a Thor), la FURIA de Hulk… Whedon capta a la perfección los rasgos de cada personaje. Los Vengadores supone, además, una oportunidad para averiguar más sobre S.H.I.E.L.D., organización sobre la que Samuel L. Jackson ve una película à la El topo, y, ¿saben que digo yo a eso? Yo digo S.H.I.E.L.D. SÍ. 

El reparto, aun en el peor de los casos (que tiene nombre, y es Scarlett Johansson), cumple sobradamente. Sin embargo, son tres los actores que roban todos los planos en los que aparecen: Robert Downey Jr., Tom Hiddleston y Mark Ruffalo. El primero se encuentra más que a gusto en la piel de Tony Stark, un papel que interpreta tan a la perfección que habría que preguntarse si Iron Man no fue un documental. Hiddleston le da mayores matices a su Loki, un personaje que, esperemos, goce de más desarrollo en la secuela de Thor, porque sería una pena desaprovechar a un actor que, con una simple sonrisa, ya le hace a uno pensar «pero QUÉ TRAMA». Con todo, la revelación de la película es Mark Ruffalo, que compone al mejor Hulk que hemos visto en pantalla

Hace casi un año me preguntaba cómo sería esta nueva encarnación del coloso esmeralda, y debo decir que el resultado es inmejorable. Ruffalo no solo interpreta a un Banner nervioso pero, a la vez, seguro de sí mismo, sino que también da vida al Hulk más humano hasta la fecha. Es la primera vez que el mismo actor que encarna a Banner se somete al proceso de captura de movimiento para transmitir sus gestos a Hulk. Esto, sumado a que por fin han decidido basar el rostro del gigantón en el de Banner (¿por qué han tardado tanto?) consigue que el espectador empatice con la Masa y reconozca al científico atrapado bajo los músculos. Por desgracia, aún no vemos a un Hulk tan locuaz como enfurecido, pero sí pronuncia la mejor frase de toda la película... o al menos lo hace en la versión original, porque según me ha contado el amigo Bróchez, la traducción de la misma es un desastre. Hulk, cuyas andanzas en solitario no tuvieron el resultado esperado en taquilla (comprensible en el caso de la primera), y del que no se avista tercera entrega a corto plazo, resulta ser un secundario de lujo. Y es que, por mucho que grite «¡HULK QUIERE ESTAR SOLO!», el adorable gigante verde da lo mejor de sí mismo cuando interactúa con otros héroes.


«¡MUCHOS DICEN QUE HULK GRITA! ¡AUNQUE HULK ESTÉ TRANQUILO! ¡NO ES ESO! ¡ES EL TONO DE VOZ DE HULK!»


Aquí iba a ponerles alguna pega, hablándoles de la banda sonora. El tema principal puede dejar indiferente en la primera escucha, pero uno le va cogiendo cariño. Para que se hagan una idea, en este párrafo decía que el tema no era nada memorable, que le faltaba un leitmotif como el de Los 4 Fantásticos (créanme, el tema no estaba nada mal… lástima de secuela), que era un MEH como una casa… y entonces lo volví a oír, por si acaso. ¿El resultado? Borré todo el párrafo, porque SÍ tiene leitmotiv, SÍ es memorable y está BIEN. Así que ya ven, no puedo decir nada malo ni de eso.


En conclusión, ¿qué puedo decirles de Los Vengadores? Poca cosa, excepto que se ha alzado directamente al primer puesto de mis películas favoritas de cómics, junto a la primera entrega de Hellboy. No, Los Vengadores no es El caballero oscuro, pero tampoco pretende serlo. Resulta refrescante que, entre tanta película superheroica oscura y atormentada (cuánto daño ha hecho Christopher Nolan), surjan cintas como esta, cuya única pretensión es hacer que el aficionado disfrute y, para ello, ponen toda la carne en el asador. Vayan a verla, y vayan YA. ¿Saben esa fama que tengo de que a mí no me gusta nada? Pues me ha ENCANTADO. Yo digo SÍ. Yo digo DIEZ. Yo digo EXCELSIOR. Me he sentido como un crío viéndola, he estado con una sonrisa durante todo el metraje. Ah, y quédense durante los créditos.

Como no podía ser de otro modo, Los Vengadores estrena el nuevo sistema de calificaciones de RduTcB: los estanlís, que en homenaje al padre de la Casa de las ideas, Stan Lee, medirán la satisfacción de los aficionados al cómic con las adaptaciones. EXCELSIOR!


Lo mejor: todo, maldita sea.
Lo peor: deja con ganas de más.