5 oct. 2013

«Breaking Bad»: entenderla MAL

«It's better to burn out
Than it is to rust
The king is gone
But he's not forgotten»


Una semana más, y tras haberme agenciado una gloriosa y abuelástica boina nueva, vuelve RduTcB, un blog que… MIREN, SPOILERS DE BREAKING BAD EN ESTA ENTRADA, NO DIGAN QUE NO LES AVISÉ. Si no han visto acabar esta joya de la televisión, échenle un vistazo a esta nueva genialidad de Pancracio Peláez, amigo de esta casa y creador de la cabecera del blog: Breaking Bad a la española.

Drogas. Asesinatos. Imanes. Niños envenenados. No, no estoy hablando de la escena política actual, sino de Breaking Bad, esa maravilla creada por Vince Gilligan que nos ha dado tantísimos buenos momentos. Si bien la serie ha supuesto un pequeño fenómeno de masas (especialmente en sus dos últimas temporadas, cuando se ha popularizado), parece que hay un sector preocupantemente alto de los espectadores que no ha acabado de comprender algunos de los puntos argumentales de la serie.


«Panda de necios…»


Que si Skyler es una cabrona, que si Walter Jr. (o Flynn) es retrasado mental, que si Walter White hizo todo lo que hizo por su familia, que si a la serie le falta acción, que si en el último episodio Heisenberg consigue redimirse y arreglarlo todo, que si el verdadero protagonista de la historia era, es y será Huell Babineaux… y claro, un servidor, como es muy de corregir a la gente, viene aquí a pontificar, verdad absoluta en mano, para que ustedes puedan ver la luz. No, no hace falta que me lo agradezcan, de verdad.

Bueno, quizá un poquito.


- «¡Ay, Skyler… la tiaputa!»: Algo que me fascina de Breaking Bad es cómo ha conseguido sacar a ese pequeño misógino interior que se ocultaba en el hígado de tantos y tantos espectadores. Parece ser que Skyler es una mala puta «porque no apoya a su marido», «no se da cuenta de que Walter lo hace todo por ellos», «se folla a Ted», «luego bien que le obliga a blanquear el dinero con el lavadero de coches» y demás. En fin…


«¡Y encima con escote! ¡Seguro que luego se queja si la violan, pero es que va provocando!»


Skyler, amigos, no es ni más ni menos que la voz de la razón durante gran parte de la serie. No veo que sea algo incomprensible que, cuando se entera de que su marido se ha metido en el negocio de la fabricación y distribución de metanfetamina, no le apoye. No sé, igual no se han dado cuenta, pero es ilegal, la gente muere por ella y cosas así. ¿De verdad no apoyarlo le hace ser una desgraciada?

Ciertamente, se zumba a Ted. No seré yo quien justifique una infidelidad, pero hemos de recordar que su marido no le hacía ni caso y la maltrataba psicológicamente, por lo que no es difícil comprender sus acciones, ¿no? Sí, luego le da dinero sucio al hombre para que solucione sus problemas… pero eso no basta para crucificarla.

Lo de «obligar» a Walter a comprar el lavadero de coches es bien sencillo: una vez se da cuenta de que está implicada en el asunto, su prioridad es salvar el pellejo, y blanquear el dinero es la opción más lógica. Ojo, que el blanqueamiento no es algo que solo le beneficie a ella, ¿eh? He leído a más de uno diciendo que es una artimaña de Skyler para tener el lavadero de coches, algo que siempre había querido (¿¡!?), cuando lo cierto es que es algo que les beneficia a ambos.

En fin, ya saben: si su pareja se embarca en un viaje de narcotráfico y asesinatos, no sean malas personas… Y APÓYENLA.


Y si todo sale mal, ¡mejor que llamen a Saul!



- «¡Pero que Walter lo hace por su familia!»: Me río yo de esto, ¿eh? Me río muy fuerte. Miren cómo me río, miren:

JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

No digo que al principio Waltenberg no empezase en el negocio por dejarle la vida solucionada a su familia, ojo. De eso no cabe duda. Pero lo cierto es que, según fue pasando el tiempo, Walter le cogió el gustillo a eso de ser, como Lobezno, el mejor en lo que hacía, aunque lo que hiciese no fuera agradable. 

Por eso cada vez quiso más. Cada vez que Walter se encontró a alguien más poderoso que él, en vez de recular, ocupó su lugar. Tuco, Gus… fueron cayendo uno a uno bajo el puño de Heisenberg, que acabó convirtiéndose en el capo de la metanfetamina. Y lo disfrutó. Vaya que si lo disfrutó. Era lo único que le hacía sentir vivo.


Y se compró un sombrero.


«¡Pero Bóinez, lameruzo, que todo eso que has dicho ya lo confesó el propio Walter en Felina!», dirá más de uno. Ya, si ya lo sé, pero es que tenía el borrador de esta parte escrito ya y no iba a tirarlo, que hay niños en África muriéndose de falta de escritura.


- «¡Jajajajajaja, Walter Jr., qué crack, el puto retrasado de mierda…!»: Seis años, y todavía hay gente que cree que Flynn tiene retraso mental. Oigan, pues no.

RJ Mitte, el actor que da vida a nuestro comedesayunos favoritos, tiene parálisis cerebral, aunque en menor grado que el personaje al que interpreta… pero es que la parálisis cerebral no siempre va acompañada de retraso mental.


Entiendo que fotos como esta puedan dar lugar a confusión, PERO.


El espectador con dos dedos de frente se dará cuenta de que Flynn, al margen de sus dificultades psicomotrices, hace gala de una inteligencia normal. Va al instituto con chavales de su edad, conduce, tiene conversaciones coherentes (que ya es más de lo que puede decirse de mucha gente), razona, come cereales con fruición… no hay rastro de retraso mental ahí, amigos.

Claro, que tal vez el retraso lo tengan los que vilipendian a un personaje por sufrir un retraso mental que, en realidad, no padece, ¿no creen?

- «Pfffff, es que Breaking Bad es un coñazo, no hay acción ni ná»: Yo esto lo he oído, y no una vez, ni dos, ¿eh? ¡Un número superior a dos! ¡SUPERIOR, LES DIGO…!

Partamos de la base de que Breaking Bad no es una serie de acción. Repito: Breaking Bad no es una serie de acción. Por lo tanto, quejarse de la falta de la misma es tan absurdo como reprocharle a Ciudadano Kane su falta de escenas de comedia, o criticar Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores por su falta de rigor histórico.


El pobre Walter no da crédito a lo que oye. ¡Que a Breaking Bad le faltan episodios musicales! ¡Pero será posible…!


Entonces, si Breaking Bad no es una serie de acción, ¿qué es? ¿Un thriller? ¿Una sitcom? ¿Un monociclo de principios del siglo XX? Pues no. Breaking Bad es un drama, una serie que, como se ha citado incansablemente ad nauseam, trata de «la transformación de Mr. Chips a Scarface». Vamos, la degradación moral de un personaje castrado que encuentra lo que realmente le llena y cae en una espiral de violencia. Una historia contada con savoir faire y rematada con algunas de las mejores interpretaciones de la historia de la televisión, diálogos magistrales y escenas sublimes.

Pero no. Acción no tiene mucha, la verdad. Mucho mejor Transformers: la venganza de los caídos, dónde va a parar.


- «¿Por qué se enfada tanto el tío Jack cuando le dicen que Jesse es su socio? Porque lo dice el guion, qué cutre»: A muchos les pareció que el parraque que le da al tío Jack cuando Walter le recrimina que se ha asociado con Pinkman era tan solo un truco burdo de guion para que saquen al fan de los imanes a escena… pero no.

Lo cierto es que el tío Jack (nombre muy campechano para un neonazi) siempre ha sido retratado como un hombre de palabra, un rasgo muy característico de los sureños, que le dan a los contratos verbales un valor incalculable. 


Que luego igual matan a tu cuñao, pero después te invitan a una Pepsi para que se te pase el disgusto.


Tras matar a Hank y enterrarlo bajo unas piedras («joder, Marie, son MINERALES»), el tío Jack enfatiza la necesidad de que Walter y él se den la mano «para saber que estamos en paz». Nos lo muestran como un tipo preocupado por las cuestiones de honor. Por eso, cuando Walter cuestiona su fidelidad al trato (y con razón), se pilla un rebote de tres pares de narices y hace que traigan a Jesse para demostrarle que de socios nada. A fin de cuentas, planea matar a Walter y cree tenerlo todo bajo control, ¿qué tenía que perder? No es como si hubiera una M60 montada en el maletero, ¿no?

Ah.


- «Ah, cuando Walter llama a Skyler en Ozymandias por fin le dice lo que se merece»: Miren, no, ¿eh? NO. 

Está clarísimo que es una estratagema para que la DEA deje en paz a Skyler, una treta para echarse toda la culpa sobre sus hombros y así garantizar hasta cierto punto la tranquilidad de su familia. Vamos, si hasta le dice cosas que no son ciertas durante esa llamada y se lo ve jodidísimo y al borde del llanto. Que esta era facilita, ¿eh? Y aun así, hay mucha gente que está convencida de que esto es un estallido de ira de Heisenberg. Pero no. Vamos, está hasta confirmado por la propia guionista. Algo sabrá ella del tema.


«¿Es el enemigo? Miren, que se nos han acabado las balas y…»



- «Bueno, Walter ha hecho mucho daño, pero al final se redime porque es buena persona»: Eh… no. A ver cómo se lo digo. No. Es que no, ¿eh? Una negativa muy grande ahí, en letras de neón de tres metros de altura.

Walter no es buena persona. Walter ha matado, ha creado kilos y kilos de un producto que mata personas y destroza familias. Ha dejado a sus propios familiares en una situación horrible: su hijo está hecho polvo por dentro, su mujer estará marginada por ser la mujer de un conocido narcotraficante, su cuñado ha muerto por su culpa, Jesse ha sufrido lo indecible por sus acciones… Walter es un hijo de la gran puta, y nosotros, como espectadores, le hemos apoyado durante años y hemos sonreído cada vez que las cosas le salían bien.


Esa frase resume la motivación principal de Walter.


Es más, ¿por qué coge Walter y se vuelve de New Hampshire? Exacto: porque ve que le están haciendo de menos en la tele y que se sigue distribuyendo SU producto: la meta azul. Vuelve con la intención de acabar con los que están mancillando el fruto de su esfuerzo. Sí, les deja el dinero a los Schwartz para que se lo entreguen a Walt Jr., y sí, también le confiesa a Skyler el verdadero motivo de su escarceo con la droga, pero esos no son sus objetivos principales.

En cuanto a su muerte… ¿realmente tenía pensado inmolarse, o el balazo que recibe es accidental? Quiero decir, que en el último momento se tira al suelo con Jesse para protegerlo, pero ¿era su plan original morir allí, o en realidad planeaba acabar con todos y vivir lo poco que le quedase? No hay que olvidar que sigue tomándose las pastillas para luchar contra su cáncer, así que no parece que se hubiera rendido del todo.

Podría decirse que, en cierto modo, Walter paga en parte por sus crímenes con su exilio en New Hampshire, solo en mitad de la nada con la única compañía de DOS DVD de Mr. Magorium y su tienda mágica. El infierno en vida, oigan. Solo podría ser peor si también tuviese la colección completa de Cómo conocí a vuestra madre.


«Eh, Heisenberg… ¡PONTE TRAJE! ¡ESTO VA A SER LEGEN… ESPERA… DARIO! ¿Eh? ¿Qué haces con esa pistola, qué…?»


El Walter que vimos en Granite State fue la encarnación de La Pochez. Ese momento en el que se pone el sombrero de Heisenberg para desobedecer a Ed (ese Robert Forster enorme) y salir de la cabaña… hasta que se lo vuelve a pensar y decide que lo hará «mañana». Un mañana que no llega hasta meses después. Ese momento en el que le ofrece diez mil dólares para que se quede dos horas con él mientras se hace la quimioterapia… oferta que Ed negocia para que sea solo una hora, humillación que Walter acepta. Se niega a cortar las cartas, ya le da igual todo: sabe que ha perdido el control.

Sin embargo, en el último momento, su ego desmesurado, que siempre ha sido su perdición, hace acto de aparición y le lleva en una última misión para marcar paquete, para reclamar lo que es suyo, para que la gente recuerde su nombre. Y, claro, muere. Muere, pero tras haber liberado a Jesse, tanto literal como metafóricamente. Muere tras haber acabado con el asesino de Hank, el übercuñao catódico. Muere tras haber asesinado a todos los que han continuado vendiendo su meta azul. Muere rodeado de su verdadero amor: la química. Muere tres pasos por delante de la policía. Muere bajo sus propios términos y condiciones, y eso, para él, es más que suficiente.





La magia de Breaking Bad es habernos hecho empatizar con un ser despreciable, ególatra y corrupto, con un Heisenberg que se ocultaba bajo la fachada del afable y apocado profesor de ciencias Walter White. Nos ha hecho apoyar a un capo del narcotráfico, a un cabrón manipulador que ha pisoteado todo lo que se ha interpuesto en su camino. Hemos deseado que sus planes salieran bien, incluso cuando implicaban poner una bomba en un asilo de ancianos. Y hemos disfrutado como niños en el proceso. 

El rey ha muerto, pero no le olvidaremos.