24 abr. 2015

Daredevil, [ingenioso chiste sobre ceguera]

«We are all lost in the wilderness
We're as blind as can be
He came down to teach us
How to really see»
Eyeball Kid, Tom Waits



Una semana más, y tras haber decretado que se actúe contra el vlogger como contra perro rabioso, autorizando el uso de violencia innecesaria si sacase o fuese a sacar libro, vuelve RduTcB, el blog del abuelo y del niño.

No creo que a nadie sorprenda que a mí me pirra Marvel, y que lo que están haciendo con el Universo Marvel Cinematográfico (UMC) me parece no solo canela, sino incluso (fíjense) canela fina. Por eso, cuando anunciaron que iban a colaborar con Netflix para hacer unas series que se sumasen a Agentes de S.H.I.E.L.D. y a la recomendabilísima Agente Carter (de la que hablé aquí), me dio exactamente igual.

Que no, hombre, que me dieron ganazas de verlas, copón, que parecen ustedes nuevos.

Las cuatro series anunciadas son Jessica Jones, Puño de Hierro, Luke Cage y la que hoy nos ocupa, Daredevil, y acabarán desembocando en Los Defensores, que aquí parece que serán la versión de andar por casa y saltar muelas de nuestros queridos Vengadores.




Sigan leyendo, que no hay spoilers.

Daredevil surge después de que la Fox perdiese los derechos del abogado ciego Matt Murdock. Joe Carnahan llegó a hacer un tratamiento para una nueva película que hubiese tenido una ambientación setentera y que no pintaba nada mal, pero el tiempo se les echó encima y, pese a que Marvel Studios les ofreció prolongarle los derechos a cambio de los de los Cuatro Fantásticos (y después, por Galactus y Estela Plateada), la Fox decidió quedarse con la Primera Familia y dejar suelto al Cuernecitos. Algo totalmente comprensible desde el punto de vista empresarial, claro, dado que los 4F tienen más tirón que Daredevil.

-El tono: La primera incursión de Netflix en el UMC, capitaneada por Steven DeKnight (que sustituyó a un Drew Goddard que según parece acabará ocupándose de Spiderman) es muy distinta en tono a lo que nos tienen acostumbrados las películas. Digamos que se acerca bastante a la línea Marvel Knights: más urbano, más a pie de calle, más serio y, sobre todo, más violento.


Fíjense si es violenta la serie que le sangran los hocicos y todo. *el tío tiene un listón muy bajo*


Aquí las hostias que reparte el bueno regular de Murdock duelen solo de verlas, y el tío se encana, se encana… y oye, que te deja la cara hecha un Cristo. ¿Lo pillan? ¡Un Cristo! ¡Porque es católico! ¡JAJAJAJA! ¡Qué bien hilado! ¡Guarden las flores, guárdenlas…! ¡NO LAS MEREZCO…!

Se ha comparado bastante esta encarnación de Daredevil con el Batman de Nolan. No es casualidad, dado que ambas versiones superheroicas beben bastante del fascista más querido de la industria del cómic: Frank Miller. Ambos visten de negro (ojocuidao con el plagio, ¿eh?), ambos hablan como si necesitasen unas pastillas Juanola, ambos quieren proteger su ciudad de ladrones, violadores, mafiosos, reparteflyers, vloggers, poetuiteros intensitos y demás escoria, ambos tienen un tono serio (aunque Daredevil lo compensa con chistecitos y con no tener esa solemnidad PLOMIZA de Nolan), y ambos pegan hostias como panes. ¿Eh? Ah, es verdad. No, el Batman de Nolan no pegaba hostias como panes. Como mucho algún codazo y tal. 

El caso es que, como les decía, pese a que no es desacertado comparar el tono de las dos producciones, aquí tenemos la suerte de que, pese a la mayor seriedad, Daredevil tampoco se toma tan a pecho a sí misma como sí lo hacía el Batman de Nolan. Aquí se intercalan momentos más lúgubres con chascarrillos, ya sean del cuñadazo de Foggy u otros más sardónicos de Leland «el Búho» Owlsley.


«¡Y entonces le dice “no, pero me gustaría verlas”! ¡Y le pega siete tiros porque era un poli corrupto! ¡JAJAJAJAJAJA!»


Un acierto, vamos. Seriedad sí, solemnidad soporífera no.


-Matt «Daredevil» Murdock: Charlie Cox (protagonista de la adaptación cinematográfica de la novela de Neil Gaiman Stardust, dirigida por Matthew Vaughn, el de Kingsman) encarna a la perfección al protagonista de la serie, ese abogado que sigue la ley de día y se lía a hostias toma la justicia por su mano de noche y cuya dualidad sabe transmitir tan bien.

Me hubiera gustado que la serie pasara más tiempo en los juzgados, algo que imagino que se tocará más en las siguientes temporadas conforme vayan ganando clientes, pero disfruté viendo un clásico de las páginas en la pantalla: que Daredevil moliese a palos a un delincuente que, con la ley en la mano, tenía que defender porque no había pruebas para demostrar su culpabilidad más allá del «señoría, oigo sus latidos y sé que miente. ¿Eh? ¿Cómo que “no procede”?».

Igual que en los tebeos, el Murdock del UMC tiene esa lucha interna entre defender la ley y aplicar su propia justicia, además de esa crisis de ser católico y sentir que lleva al diablo en su interior, esa ira que muchas veces lo pone al límite y hace que esté a punto de saltarse esa norma de no matar porque está feo y tal.


«¡Te cojo y te amago como a un conejo! ¡Te voy a dar pa’l pelo, ganapán!». Daredevil tiene que mejorar sus amenazas para intimidar a los criminales.


-Los poderes: Si bien la película de 2003 con Batman Ben Affleck optaba por mostrarnos la «visión» de Daredevil en modo radar, la serie tira por un enfoque más minimalista y tan solo nos muestra una vez el mundo en llamas que ve Murdock, mientras que el resto del tiempo recurre a una técnica tan sencilla como efectiva: amplificar un sonido de fondo mientras hace borrosa el resto de la imagen (salvo el oído de Murdock) para que oigamos lo que oye él. Simple, pero elegante y efectivo. Y más barato, que eso tampoco disgusta a los de producción.


-Kingpin: Un héroe no es nadie sin su némesis. Spiderman tiene al Duende Verde, Superman tiene a Lex Luthor, Batman tiene al Joker, el PP tiene a Bárcenas (aunque aquí todos son supervillanos) y Daredevil tiene al Zancudo a Kingpin.

La película de 2003 contó con Michael Clarke Duncan para interpretar a la mole mafiosa en persona, y aunque su interpretación fue de primera y daba la talla (nunca mejor dicho) a la perfección, hubo quejas, porque claro, ¡es que era negro! ¿Cómo van a cambiarle la raza a un personaje de tebeo? ¿Estamos tontos o qué? ¡Si para el personaje el color de la piel es lo más importante! 

Ah, que no. Vaya.


«¡Y entonces le dice “no, pero me gustaría verlas”! ¡Y le pega siete tiros porque era un poli corrupto! Ay, mira, es que Owlsley lo cuenta con más gracia».


El caso es que la serie cuenta con Vincent D’Onofrio, al que muchos recordarán por ser el recluta patoso de La chaqueta metálica, otros pocos por ser Orson Welles en Ed Wood, y unos cuantos por interpretar al hermano de Robert Downey Jr. en ese melodrama que es El juez. Esperen, ¿significa eso que Iron Man y Kingpin son hermanos? Pues no, hombre, no, que es otra película, joder. Todo hay que explicarlo.

D’Onofrio lo peta seriamente como Kingpin. Vale que habla un poco raro y a veces puede distraer (en serio, ¿qué le pasa a esa cadencia de voz?), pero en cuanto uno se acostumbra a la idiosincrasia del personaje, se acojona solo con verle en escena.

Kingpin es, de lejos, el villano mejor construido del UMC. Claro, es el que más tiempo en pantalla ha tenido, pero también es el que está mejor construido. De hecho, al principio se presenta casi como un antihéroe: sí, buena persona no es, pero solo quiere lo mejor para su ciudad y «solo» amenaza a criminales. Y además está enamorado, leche. ¿No es adorable? Pues no mucho, en realidad, porque luego le revienta la puta cabeza a un ruso con la puerta de un coche, pero eso ya es otro tema.


¿Kingpin o Walter White? Pues Kingpin, porque Walter White no sale en Daredevil. Un poco de lógica esto.


Comentaba Devin Faraci, de la muy recomendable Badass Digest, que dado que vivimos la era de los antihéroes televisivos (Los Soprano, Breaking Bad, ahora Better Call Saul…), quizá hubiera estado bien dedicarle una serie al ascenso de Kingpin para que Daredevil se enfrentase a un Wilson Fisk ya en la cima. Quizá no hubiese sido mala idea, pero Daredevil hace un trabajo impecable presentándonos al personaje, su relación con Vanessa «ay, qué malita estoy en los cómics» Marianna, su pasado de niño gorderas fanegoso con una infancia difícil (por decirlo suavemente), sus tratos con las distintas mafias y la zuppa, AY LA ZUPPA QUE TE GUSTA COMER MÁS QUE A UN TONTO UN GORROCUADROS EH WILSON AAAAAY QUE HACES POR VIVIR MUCHAAAAACHOOOOO


-El pijama rojo: Que al final no es un pijama, sino una armadura hecha de un tejido ultraligero y ultrarresistente. Parece una tontería, pero solo con dejar caer un par de veces que el material del que está hecho el traje es cosa fina ya se justifica que pueda pegar brincos y hacer acrobacias mientras lleva UNA PUTA ARMADURA… evitando así que las coreografías sean tan «emocionantes» como las del Batman de Nolan: puñetazo-puñetazo-codazo-cabezazo-no-te-doy-patadas-porque-no-puedo-levantar-la-pierna.

Sí que diría que le falta una vuelta de tuerca (hay algo en ese casco que no me acaba de convencer y el color se parece demasiado al de Flash), pero supongo que no es el definitivo. A fin de cuentas, en las películas de Marvel siempre tenemos ligeras (o no tan ligeras) modificaciones de una entrega a otra, e imagino que Daredevil no será la excepción.


Este plano es pura viñeta.


Sí que es de agradecer que hayan metido cosas como las lentes rojas, o que compensen la ausencia de la doble D en el pecho con las dos hebillas del cinturón que sirven de sustitutas.

El traje negro, por su parte, aunque en fotos queda un poco chungo, en movimiento mola bastante. Es sencillo y no protege una mierda, desde luego (más que Daredevil parece el Pupas), pero estiliza y la venda da un aire amenazador. Lo que pasa es que luego te dan un navajazo y te dejan pa’l arrastre, pero para lucir hay que sufrir. O eso dicen, porque yo paso de ponerme unos tacones.


-Los guiños: Siendo esta una serie Marvel, no iban a dejar pasar la ocasión de soltar unos cuantos guiños. Algunos obvios, como la referencia al «traje de hierro» y al «martillo mágico», y otros menos, como ese comentario sobre el tipo de chaqueta blanca y pañuelo ascot que intentó seducir a Vanessa, que supone, más que un ligero codazo cómplice al fan, uno que podría causar una fractura de costillas.


Como este cartel con Carl «Hombre Absorbente» Creel…

…o este plano que tiene Melvin «Gladiador» Potter en su taller.


No acaba aquí la cosa: ese francotirador que lleva un as de picas en su equipo (¿Bullseye?), esa serpiente que hay en la heroína de madame Gao que se parece sospechosamente a la que lleva Puño de Hierro en el abdomen (de hecho, fijo que Gao vuelve para esa serie desde su pisito de, seguramente, K’un-Lun), ese logo del Gladiador que tiene Melvin Potter en su taller, que además le lanza una hoja de sierra a Daredevil; esos zancos, ESOS PUTOS ZANCOS DEL ZANCUDO, también en el taller; que Owlsley se pruebe una chaqueta blindada del mismo color que su contrapartida comiquera, ese retrato de Stan Lee en la comisaría del último episodio… y muchos más. 

Están bien usados, porque no estorban en la trama, y al espectador que no haya leído tebeos no le molestarán porque directamente no se coscará del percal, mientras que los que hemos catado cómic sonreímos con cada referencia.


«¿Dónde está la mosca, aquí o aquí? No, en serio, no la veo». Porque es ciego. Jaja. Humor. Y en realidad sabría dónde está la mosca gracias a sus sentidos hiperdesarrollados. Vamos, que este chiste es una mierda. Que cuelguen al autor del palo mayor.



En definitiva, Daredevil es una buena serie de justicieros (que no tanto de superhéroes), con un reparto en plena forma y que capta muy bien la esencia de la etapa frankmilleresca del tebeo… que nada tiene que ver con la actual, mucho más desenfadada, dicho sea de paso. Mi única pega sería el destino de cierto personaje, que supone una desviación importante del canon y que, en mi opinión, cierra la puerta a muchos desarrollos interesantes, pero eh, a fin de cuentas, esto es una adaptación, y para ver lo mismo de los tebeos, ya los tengo a ellos.

No dejen de ver Daredevil, él nunca lo haría… ¡porque no podría empezar a verla! ¡PORQUE ES CIEGO! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¿LO PILLAN? ¿LO PILLAN? ¿EH? POR SI NO LO PILLAN LES ESTOY DANDO CODAZOS MIENTRAS SUBO Y BAJO LAS CEJAS MUY RÁPIDO JAJAJAJAJAJAJAJA EH PERO QUÉ DÉJENME SUÉLTENME ESTAMOS EN UN PAÍS LIB