4 dic. 2015

«Jessica Jones», feminismo noir

«AY QUE YOU SHAKE MY NERVES Y ME RATTLE EL BRAIN
PERO QUE TOO MUCH LOVE DRIVES A MAN INSANE
ME HAS ROTO LA WILL PUES VAYA THRILL»
Great Balls of Fire, versión de The Jolly Boys



Una semana más, y tras alegrarme de que la revista Pronto vuelva a dedicarle páginas y páginas al ONVRE, Bertín Osborne, vuelve RduTcB, un blog que no tiene su propia marca de gazpacho. Todavía.

¡Extra, extra! ¡A Bóinez le gusta Marvel! ¡Descúbranlo todo en nuestras páginas! ¡Léanlo todo sobre su ropa interior de los Vengadores! ¡Averigüen cuántas figuras tiene! ¡Asómbrense con sus conocimientos cuasi inútiles sobre las distintas continuidades! ¡Preocúpense cuando le oigan hablar con demasiada pasión de las adaptaciones cinematográficas! ¡Y por último, entérense de qué opina sobre la última serie de Netflix y Marvel, Jessica Jones!





Menudo invento lo de Netflix, amigos. Si la semana pasada les hablé de BoJack Horseman, esta semana les traigo una entrada (con spoilers, me temo) sobre Jessica Jones, que me fundí en menos de una semana.

Muchos decían que si era mejor que Daredevil (que ya analicé aquí), que si el villano le daba mil vueltas a Kingpin, que si con ver 2 episodios uno se curaba del catarro… y a ver, la serie está bien, me ha gustado, pero tiene sus fallitos. En fin, les voy contando de manera desglosada, si les parece.

Y si no, también, que el blog es mío. Si tanto les gusta la democracia, váyanse a su amada Cuba.


-Jessica Jones: La protagonista de la serie. Tiene sentido, dado que ella le da nombre a la serie, como los Simpson a Los Simpson, Thor a Thor o los ladrones y la oficina a Los ladrones van a la oficina.

Confieso que no he leído ni un solo número de Alias, y mis conocimientos sobre la versión 616 (la continuidad tradicional) del personaje son escasos. Sí sé que empezó en una serie en la que era detective privado, y que luego acabaron relegándola al papel de «esposa de Luke Cage, madre y poca cosa más». ¡Ah, no cambies nunca, mundo del cómic…! No, en serio. Cambia, por favor.

En Jessica Jones nos encontramos con una Krysten Ritter estupenda que encarna de maravilla a una mujer alcohólica, dura, que suelta tacos, que tiene un sarcasmo siempre en la punta de la lengua, que tiende a distanciarse emocionalmente, a la que han violado física y mentalmente y que, por cierto, tiene superfuerza.


«Aquí, de tranks».


No es ningún secreto que la ficción está bastante desprovista de personajes femeninos bien construidos, ya que casi siempre son el Interés Romántico Del Protagonista™, la Dama En Apuros™ o la Mujer Que Se Acuesta Con El Protagonista Y Luego Es Una Espía Porque Hay Que Ver Lo Malas Que Son Las Mujeres No Se Puede Fiar Uno De Ellas Eh Anda Que No™.

Así pues, es un alivio ver que este año hemos dado un par de pasos #enlabuenadirección, primero con la Furiosa de Mad Max: furia en la carretera, y ahora con la Jessica Jones de… pues eso, de Jessica Jones. Falta mucho camino por delante, pero es un comienzo.

Manda narices que sea precisamente Melissa Rosenberg, guionista de las películas de Crepúsculo, que precisamente cuentan con una protagonista femenina HUECA, la showrunner de Jessica Jones. Si es una forma de penitencia, estarán de acuerdo conmigo que mejor eso que arrearse con ramas en Semana Santa.


-Kilgrave: «¡Aaaaaaah, el Doctor va a salir en una serie de Marvel!». Personalmente, nunca he sido muy fan de Doctor Who, pero Tennant me resultaba especialmente irritante. Así pues, cuando me enteré del fichaje, digamos que no me entusiasmé demasiado.

Hice mal.


Pelo loquísimo que desafía a la gravedad. Lo que se llama un Heihachi, vaya.


Tennant, que ya era la opción para hacer de Kilgrave cuando la serie iba a emitirse en ABC y tener a Carol «Capitana Marvel» Danvers como amiga de Jones, está genial en la piel del Hombre Púrpura, que funciona igual de bien como villano que como encarnación de la cultura de la violación o, incluso, de Forocoches. 

¿O acaso es casualidad que mande un mensaje con un Bitches, right?, el equivalente al T_D_S P_T_S?



«¡La trato bien, y aun así no quiere acostarse conmigo! ¡Menuda guarra!».


Como ya sabrán si han visto la serie, Kilgrave es un mierdas. Es un puto mierdas que se aprovecha de sus poderes para que todo el mundo haga lo que dice. Todo el mundo, sin excepción. Bueno, mentira, hay una excepción: Jessica Jones, que deja de estar bajo su influencia porque… eh… no quería matar a la mujer de Luke Cage… y entonces… claro… se hace inmune y… ¿supongo que los demás no se hacen inmunes porque sí quieren obedecer a Kilgrave? Y entonces pues…

Vale, no tiene sentido. En serio. Menuda mierda de explicación. Es como el discurso este de «si te esfuerzas, serás un triunfador, y si no lo eres, es porque no te has esforzado», porque claro, no hay factores externos. Aquí igual: si Jessica Jones se ha hecho inmune porque no quería obedecer a Kilgrave, ¿qué pasa con los demás? ¿Sí querían? Pero ¿no se supone que Kilgrave usa un virus? ¿La fuerza de voluntad acaba con los virus? ¿Qué es esto, HOMEOPATÍA?


«¡Me duele el cerebro!».


Quitando esa cagada de guion, lo cierto es que Kilgrave es un buen villano. Vale, sigue sin superar a Kingpin, porque a fin de cuentas, Wilson Fisk tenía sus motivaciones comprensibles (si bien no muy compartibles), y este no deja de ser un niñato malcriado cuya única motivación es… pues mira, las risas, conseguir lo que quiere, pero sigue siendo un buen villano.

Es un buen villano, porque yo creo que todos conocemos a un Kilgrave. Ya, bueno, sin poderes, pero fijo que se han cruzado con (más de) uno que se cree que Tiene Derecho™ a que la persona que le gusta le corresponda, que no duda en manipular a quien haga falta para obtener lo que quiere, que se cree que el afecto se puede comprar y que se enfada y enrabieta cuando las cosas no salen como él quiere.

La escena en la que Kilgrave le dice a Jessica que no es violación porque le llevó a restaurantes caros, le compró ropa bonita y dejó de controlarla durante unos segundos sin que ella se fuese es un ejemplo descarado de la cultura de la violación. «Eh, me he gastado dinero en ti, ¿cómo que no vamos a follar?». Hay de esos, hay muchos, y es un puto asco.


«¡Pero si soy muy majo! ¿Por qué las tías pasan de mí?».


Kilgrave, que llega a manipular incluso al espectador en varias ocasiones, «obligándole» a que empatice con él (hasta que luego demuestra una vez más que es la mierda) funciona como encarnación de la cultura de la violación aparte de por lo obvio (joder, su poder es obligarte a hacer cosas que no quieres), porque sus víctimas también quedan traumatizadas, les jode la vida y, además, es difícil demostrar lo que ha pasado. «¿Seguro que no querías?» es algo que lo mismo les dicen a las víctimas de Kilgrave que a quien denuncia una violación. Esa gente de mierda cuya primera reacción ante esa situación es dudar de la víctima, ¿no? Puto asco, joder.

El caso es que Tennant consigue que Kilgrave dé un asco absoluto y que den ganas de darle un guantazo cada vez que sale en escena. No tiene una presencia física imponente, no es musculoso, ni siquiera tiene una apariencia especialmente siniestra, pero saber de lo que es capaz y lo que ha hecho le da un aire inquietante y nauseabundo que, por raro que parezca decirlo, es precisamente lo que lo convierte en un personaje interpretado a la perfección.


-Los secundarios: Daredevil contaba con secundarios de lujo. Foggy, Karen, Wesley, Owlsley, Urich… Sus tramas ayudaban a hacer avanzar la historia de forma orgánica, sin que quedase forzado, y además, uno se encariñaba con ellos. Con Jessica Jones, desgraciadamente, no pasa lo mismo.

Los puntos fuertes de Jessica Jones son la propia Jessica, Kilgrave y, en menor medida, Trish y Luke Cage. Los demás ya tal.


Tuvieron que repetir la escena más de 12 veces porque Ritter y Colter no dejaban de gritar «¡BRUM BRUMMMMMM!».


Luke Cage es un buen personaje… y menos mal, que luego va a tener que llevar una serie como protagonista. Colter está estupendo interpretando a un Cage más maduro que el de sus primeras apariciones (y por suerte, sin esa horrenda camisa amarilla y la diademita), y tiene puntazos como esa mirada de hastaloscojonismo cuando le rompen la botella en la cabeza o la colleja desganada que le suelta a un atacante.

Trish «Todavía-No-Soy-Gata-Infernal-Pero-Ya-Veremos» Walker tiene enjundia. Es un personaje bien construido, con sus traumas (como todos los personajes de la serie), en este caso ocasionados por una madre explotadora, y muestra cierta complejidad…

…al contrario que los irritantes gemelos Ruben y Robyn, que solo están para… no sé, para algo estarán, o Malcolm, que es un personaje que podría dar más de sí con su conflicto interno por haberse convertido en un yonkarra contra su voluntad, pero que al final se limita a ir dando vueltas por ahí y apareciendo única y exclusivamente cuando es necesario para el avance de la historia. Poco más que un mecanismo de guion con patas.


«¡Aparta, so deusexmachinazo!».


En cuanto a Will Simpson (Nuke en los cómics), todo apunta a que la segunda temporada girará en torno a él y a la IGH, que bien podría ser el equivalente a la Mutant Growth Hormone, la Inhuman Growth Hormone. Enlazaría perfectamente con el desarrollo de poderes de Jessica, esto es así.

De hecho, y ya que hablamos de Simpson, enlacemos con…


-El feminismo: Jessica Jones, como comentaba antes, nos trae un mensaje feminista que siempre es bienvenido. Bueno, «siempre», salvo para los tarugos que creen que las mujeres deberían tener menos derechos por el hecho de ser mujeres, pero vaya.

En el episodio 1x05, El sándwich me salvó (sí), se da una escena en la que Jessica va a visitar a Trish, que justo antes se había trajinado a Simpson. Este aparece ligero de ropa mientras que ellas van vestidas, lo que supone una inversión de lo que estamos acostumbrados a ver en la ficción. Además, Simpson empieza a intentar decirles lo que tienen que hacer para enfrentarse a Kilgrave, a lo que Trish le responde: «Lo de anoche estuvo bien, pero tampoco te da derecho a mandar». Vamos, que haber zumbado no le hace el jefe de la situación. 


Y por esa vez que le dijeron que calladito estaba más guapo, se convirtió en Nuke. Cosas que pasan.


En cualquier otra serie, Simpson, siendo el poli varón, hubiese tomado las riendas. Aquí no. Aquí, de hecho, cuando suelta ese manido «me necesitáis», Jessica le dice que de eso nada (cosa que es cierta), y Trish insiste en que, efectivamente, no les hace falta… pero puede ayudar, igual que ayuda Max a Furiosa.

Evidentemente, las quejas de los machitos pollaheridas no se han hecho esperar, y basta con pasarse por Twitter o la sección de comentarios de casi cualquier artículo sobre la serie para leer lamentos de que «es que todos los hombres de Jessica Jones están o para lucir palmito o para hacer de víctimas», «es que casi todos los personajes son femeninos», etcétera. 

Ya, bueno, pues la situación inversa se da en prácticamente todas las obras de ficción, ¿eh? Que no creo que pase nada porque haya una serie que no esté copada por protagonistas varones blancos cisheteros y en la que las mujeres [gemido de horror] ¡hagan cosas! ¡COSAS…!

Entre esto y lo de las cazafantasmas, es una mala época para ser un machista gilipollas. «¿¡Y PARA CUÁNDO UN DÍA DEL HOMBRE…!?».


«¡Y encima hay lesbianas! ¡LESBIANAS! ¿Es que nadie piensa en los niños…?».



-El exceso de episodios: Muchas de las series de Netflix están pensadas para cascarse varios episodios seguidos. El problema es que eso puede pasarle factura al ritmo.

No todos podemos (ni queremos) plantarnos horas delante de la televisión para tragarnos un episodio tras otro, y en el caso de Jessica Jones, es una desventaja. Es una desventaja, porque varios episodios (sobre todo en la primera mitad de la temporada) son casi puro relleno que hacen poco más que dar vueltas en círculo sin que realmente avance demasiado.

Así las cosas, los 13 episodios que dura Jessica Jones se hacen demasiado largos (no ayuda que sean de 50 minutos), y es inevitable pensar que se hubiese beneficiado de una temporada más corta, quizá de 8-10 capítulos.


«CACAHUÉ».



Jessica Jones, no se engañen, es una buena serie. Sencillamente, no es la rehostia… pero vamos, que tampoco todas las series tienen por qué serlo, ni lo son. Si bien Daredevil me parece más redonda, a Jessica Jones hay que aplaudirle cosas como que haya demostrado que las series de superhéroes pueden tocar temas complejos como la supervivencia a los traumas y las formas de lidiar con ellos, que tenga un mensaje feminista constante durante la serie, pero que no necesita recurrir a discursos artificiales (como sí pasa en Master of None, una joyita de la que les hablaré pronto), su magnífico uso del color, las interpretaciones redondas…

Sí, claro, tiene sus defectos. Secundarios inanes, algunos puntos de guion más que cuestionables, un exceso de episodios que lastra el conjunto, que esté tan pensada para verla en plan atracón (sí, «atracón», nada de binge-watching, leche) que algunos episodios sean de poco más que mera transición… pero el conjunto es bueno.

Delante tenemos Luke Cage, Puño de Hierro, la segunda temporada de Daredevil (¡con Elektra y el Castigador!), la segunda de Jessica Jones (que no se ha anunciado aún, pero fijo que la habrá) y, por fin, la culminación en Los Defensores. De momento van por buen camino.

Excelsior!