10 ene. 2016

«Sherlock: la novia abominable», un viaje victoriano




Una semana más, y tras haberme ocupado personalmente de asegurar la correcta transición de 2015 a 2016 (de nada), vuelve RduTcB, un blog que domina el continuo espaciotiempo, pero que tampoco quiere presumDOMINO EL ESPACIOTIEMPO EH LO DOMINO QUE QUEDE CLARO QUE LO DOMINO

Sherlock. Primera temporada: 2010. Segunda temporada: 2012. Tercera temporada: 2014. Cuarta temporada: 2017, según parece. Así las cosas, cuando se anunció que 2016 nos traería un episodio especial de la serie británica, muchos lo recibimos como agua de mayo. ¡Y encima iba a estar ambientado en la época victoriana! ¡Pues mejor todavía!




La novia abominable, escrito por los propios Gatiss y Moffat y dirigido por Douglas Mackinnon, coloca a nuestra pareja protagonista en pleno siglo XIX y… ah, aviso: va a haber spoilers

Como les decía, La novia abominable coloca a nuestra pareja protagonista en pleno siglo XIX y… no. El especial se vendió como un episodio fuera del canon, un divertimento, un «¿Qué pasaría si colocásemos al reparto interpretando a la versión decimonónica de los personajes?». La idea prometía bastante, y el episodio funciona bastante bien… hasta que cae el telón y resulta que wa xabal el cherloc sarayao mazo kn la droga xdddddd

Pero no adelantemos acontecimientos. El caso que ocupa a Sherlock y Watson, la supuesta resurrección de Emelia Ricoletti tras liarse a tiros con los transeúntes y marcarse un kurtcobain, y posteriores asesinatos cometidos (en teoría) por ella tras haberse ido con Harold Ramis, es interesante, y sirve para brindarnos escenas más propias del terror gótico que de la intriga detectivesca a las que nos tienen acostumbrados.


Robert Rodriguez ya está tomando notas.


También tiene su gracia lo de ver al reparto metiéndose en el papel de sus contrapartidas victorianas, lo que incluye ver a Molly Hooper con un bigote postizo que, al final, resulta ir más allá de la broma y ser relevante para la trama. 

Lestrade con patillazas, Mycroft hecho un señor Creosote de tomo y lomo, la señora Hudson siendo… pues… la señora Hudson, pero con ropa distinta, quejándose del papel limitado que tiene en las novelas, la aparición de The StrandLa novia abominable está llena de guiños simpáticos, y toda la parte de época funciona como un divertimento estupendo.


Ya era hora de que Sherlock representase al bloguero medio.


Problema: luego resulta que es un mal viaje de Sherlock. Ya se nos da alguna pista, como que el detective se refiera a Ricoletti como «él» en vez de «ella», o cuando Mycroft suelta ese anacronístico «es el virus del disco duro», que mucho me temo que no cuadra en pleno siglo XIX, donde se estilaba mucho más eso de ser terriblemente racista y sexista. Bueno, un poco como ahora.

A partir de ahí, y con la reaparición del irritante e histriónico Moriarty que perpetra Andrew Scott, la cosa empieza a ir un poco cuesta abajo. De golpe, el caso de la novia abominable que da título al especial importa poco. Hay que centrarse en que Sherlock resuelva cómo es posible que Moriarty sobreviviese a meterse una bala en el cogote.

La solución es sencilla: no sobrevive. Ah. Pues vaya. 

La verdad es que me alegro de que lo de Moriarty sea un plan postmortem y no tengamos que ver otra «resurrección» (algo que ya comenté en su momento al hablar de la tercera temporada), pero resulta algo anticlimático que después de andar mareando la perdiz tanto tiempo, la solución al enigma sea «SAMATAO EL MORAS».


EJEJEJEJEJEJ SI SOI LLO EL «MOR-Y-ARTIS»


Ha levantado polémica el episodio de marras (¿y cuándo no, estando Moffat de por medio?) por el tratamiento sexista de varios personajes. Especialmente criticados han sido los comentarios del Watson victoriano hacia su criada y su mujer... según parece, olvidando que es el siglo XIX. ¿Sexismo en el siglo XIX? ¡Inaudito! ¿Qué será lo próximo? ¿Racismo? Venga, hombre.

Sí, claro, el Watson victoriano es machista… pero su comportamiento no está representado de forma positiva. La escena está hecha para mostrar el sexismo de la época y que te caiga REGULAR el buen doctor. Luego tenemos a Mycroft y a Sherlock diciendo que lo de las sufragistas «es una guerra que los hombres debemos perder». Coño, que está bastante claro que no apoyan el machismo, ¿eh? Vamos, no sé.

Luego está lo de que las sufragistas vayan como miembros del KKK (Klásica Komedia Krusty), que bueno, si bien es cierto que al principio puede chocar… en la propia serie hacen coña al respecto. Moriarty mismo dice que no tiene sentido y que eso de los uniformes no es algo que hagan, pero obedece a dos razones. La primera, que es una serie, y siempre da más mal rollo tener a encapuchados que a gente a la que se le ve la cara, sobre todo si se quiere dar cierto misterio. La segunda, que Sherlock va puesto de drogaína hasta las cejas, así que mira, yo qué sé. Otros dicen que quizá apunte al racismo de (al menos parte de) las sufragistas, pero ya no sé, y me parece hilar demasiado fino.


¿Sufragistas decimonónicas o nazarenos capillitas?



La novia abominable es un divertimento la mar de simpático que flojea precisamente cuando abandona esa senda y se convierte en una especie de Origen detectivesco en el que, demos gracias, no nos explican mil veces cómo funciona el asunto. En mi opinión, hubiese funcionado mejor como episodio totalmente aislado que no intentase avanzar (poco) la trama, pero el conjunto es más que potable..

Ahora a esperar a 2017. Qué ganas, la leche.