26 mar. 2016

«Batman v Superman», una injusticia

«DARKNESS!
NO PARENTS!
CONTINUED DARKNESS!
MORE DARKNESS, GET IT?
THE OPPOSITE OF LIGHT!»


Una semana más, y tras haber trazado un complejo plan que no llevaba a nada, vuelve RduTcB, un blog cuyo autor lleva bigote de villano de opereta.

Decíamos ayer que yo soy más de Marvel que de DC, algo que sabrá todo el que tenga la desgracia inmensa fortuna de ser lector asiduo de este, su blog y el mío (pero más mío, que soy el que paga el alquiler y los gastos de escalera). Sin embargo, eso no significa ni mucho menos que esté en contra de DC, que a fin de cuentas, bastante tiene ya con lo suyo nos ha dado joyitas como The Flash. Así las cosas, y pese a que El hombre de acero me pareció, usando un término técnico, UNA CASTAÑA PILONGA, tenía esperanzas depositadas en Batman v Superman, dirigida por Zack Snyder y con un guion original de (ay) David S. Goyer reescrito por Chris Terrio.




Quería que Batman v Superman me gustase porque, qué cojones, si la peli es buena, todos ganamos, ¿no? Los involucrados en su creación, el público… yo mismo disfruto más últimamente escribiendo críticas positivas que negativas. ¿Me ha dado Batman v Superman esa oportunidad?

Desgraciadamente, no. Me explico, pero eso sí, con spoilers, porque hay cosas que son de juzgado de guardia. Si no han visto aún Batman v Superman, ¿por qué no leen la entrada sin spoilers de Deadpool? ¿Eh? ¿POR QUÉ…?


-Batman: A ver, lo primero es lo primero: el Batman de Ben Affleck mola. Sí, mola. Sé que hubo mucho cachondeo cuando se anunció el fichaje (yo mismo me mostré escéptico al principio), pero el caso es que está bien. No tan bien como llegó a parecer, pero lo hace bien.

Ben Affleck es un buen Batman porque cumple los dos requisitos básicos: ser una bestia parda con las mallas (sí), y un alegre follarín con el traje y la corbata (sí). Luego tampoco molesta que haya mejorado como actor desde los 90 (¿se acuerdan de los 90? ¡Ah, los 80…!), ni que por fin el traje de Batman sea más parecido al de los tebeos en vez de ser un mazacote blindado que no deja ni girar el cuello. Menos la armadura, claro. La armadura sí que es una armadura.


«Muy armadura y mucho armadura», que diría nuestro presidente en funciones.


El Batman de Snyder está inspirado en el de Frank Miller, y se nota. Para empezar, lleva ya 20 años en activo, y miren, tiene ya los cojones un poco hinchados, así que se pasa la regla de no matar por donde Superman en El hombre de acero: por el forro del traje.  Dice Snyder que mata por inacción, que «ah, se siente, no haber llevado un tanque de gasolina a la espalda», «no haber estado en el coche que he acribillado a misilazos»… vamos una culpabilización de la víctima que ni el equipo de CM de la cuenta de Twitter de la policía.

El caso es que aunque es algo que va a traer cola, a mí ya me da igual. Batman en cine es un sanguinario, y esto es así. Él mismo le pregunta a Alfred que cuánta gente buena queda en Gotham. Hombre, pues igual ni tú, ¿eh? Igual ni tú. El caso es que aquí al menos lo de que sea más violento de lo normal está (relativamente) justificado porque está ya muy hasta los cojones. ¿Qué? ¿Que estar hasta los cojones no justifica el asesinato? Como se nota que no son ustedes autónomos…

Lo que no hay por dónde cogerlo, eso sí, es lo que dicen de que los criminales marcados a fuego por Batman son asesinados en la cárcel. ¿Por qué? ¿Qué más le da a otro preso que al nuevo lo haya trincado Batman? ¿Qué pasa, que ahora son unos clasistas? ¿Que «Supremacía Blanca» Bill se pone exquisito? ¿Que Joe «Sacaojos» se nos pone sibarita? Joder. Y bueno, a ver, que esto Batman lo sabe, ¿eh? Que cuando marca a un criminal, sabe que se lo van a cargar. Matar mata, aunque no sea él el que dé el golpe de gracia. Y no hablemos de la de gente que habrá dejado paralítica… Joder, que a un matón le tira UNA CAJA A LA CABEZA. ¡Ay, este Batman…! ¡Te tienes que reír!


«No, no, son metralletas de broma, jeje. ¡Disparan sonrisas…!».


Quizá sea precisamente por este cabronismo de Batman que su primera aparición es digna de una película de terror: se oyen mamporros, gritos, sube un policía y… la habitación está vacía. ¿O no? Pues no, porque un MOSTRENCO DE METRO NOVENTA está en una esquina. Le veo alguna que otra fisura al escondrijo, pero eh, yo qué sabré, si no soy la noche.

Aun así, ya digo, este Batman es un buen Batman. Uno más sanguinario, que roza peligrosamente el fascismo, y que en vez de trazar un plan por si acaso Superman se descontrola opta directamente por cargárselo NO VAYA A SER QUE, pero no es una mala iteración de Batman. A fin de cuentas, es una extrapolación de rasgos que el cruzado de la capa (esto lo pongo porque queda muy de entendido) ya ha mostrado en ocasiones en los cómics.

Diría que es el mejor Batman de imagen real que hemos tenido. El traje es más comiquero, hace buen uso de los gadgets (ese lanzagrandas de humo kriptoniano es oro), lo vemos, por fin, ejercer de detective; planea el combate contra Superman preparando el terreno, es un paranoico… Vamos, que sí. Que este Batman mola y le da sopas con honda al de Nolan, por mucho que algunos esto no lo toleren. ¡NO!


-Superman: Yo de verdad que empiezo a creer que Goyer y Snyder tienen algo en contra de Superman, porque no puede ser que siga siendo un verdadero capullo. Aunque claro, ¿qué esperar de alguien a quien su padre le animó a dejar morir ahogados a unos críos con tal de que no descubriesen sus poderes… y a quien en Batman v Superman su madre le dice que si no quiere, no ayude a nadie?


«¡Pues soplaré y soplaré y la casa derribaré!».


Ojo, el concepto de un superhéroe todopoderoso que tenga dudas sobre si ayudar a la humanidad o ir a la suya sin que le molesten me parece interesante, ¿eh? Sería un buen personaje que daría para historias interesantes, de eso no cabe duda. Lo que pasa es que ese enfoque à la Ayn Rand no le pega a Superman, famoso por ser la encarnación del bien absoluto, por ser un tipo (bueno, un alienígena) de moral intachable que no duda en sacrificarse por el bien común, y si bien es cierto que aquí, como era de esperar al ver que íbamos a tener a Juicio Final (o Doomsday, si gustan), acaba yéndose con Harold Ramis, tampoco es mentira que en su primera aparición en la película REVIENTA CONTRA TRES MUROS A SUPERVELOCIDAD a un terrorista, y miren, yo creo que eso es matar, ¿eh?

Y es que Zack Snyder parece que todavía no ha entendido nada, porque hace poco defendía las incontables bajas de El hombre de acero escudándose en que en la estupenda El despertar de la Fuerza se cargaban a miles de millones de personas y nadie se había quejado.

«¿Y PARA CUÁNDO UN DÍA DEL HOMBRE?», le faltó decir al bueno de Snyder, que parece no captar una diferencia crucial: que mientras que en El despertar de la Fuerza los que asesinan a miles de millones de seres vivos son Los Malos™, en El hombre de acero el que provoca la muerte y destrucción de media Metrópolis, ni que sea por inacción, es el propio Superman, que se supone que es un protector, pero acaba curtiéndose el lomo con Zod en plena ciudad sin siquiera intentar desviar la lucha a otro lugar menos poblado. Qué coño, pero si Zod le tira un camión, y Superman LO ESQUIVA en vez de pararlo, dejando así que se estampe contra un edificio en el que seguro que había alguien.


Poco se habla de lo jodidas que son las conjuntivitis de Kal-El.


Así pues, cuesta empatizar con un Superman que es más Doctor Manhattan que otra cosa: distanciado de la humanidad, egoísta, que va a la suya y que, aunque sí que salva vidas, causa no poca destrucción. La película casi te fuerza bajo amenaza a que te caiga bien porque, coño, es Superman, es (supuestamente) bueno, pero si el Superman de los cómics representa al BIEN, este representa al CLASISMO, al «mira, te ayudo, pero te estoy haciendo un favor, porque estoy por encima de ti». Que a ver, por otro lado somos una especie que ha tenido 24 años al PP en Valencia y que apoya a Donald Trump, así que lo puede entender hasta cierto punto, pero está feo igual, hombre.

Se dice mucho que los superhéroes son los dioses griegos de la actualidad, pero prefiero quedarme con un dios benévolo como el Thor de Marvel que con uno arrogante y pasota como Superman.


-Lex Luthor: Lex Luthor, ¿no? Lex Luthor ahí, con sus lexluthoradas. Martin Luthor King. El Luthe, famoso ladrón. Gene Hackman. Como Se Llamase El Que Lo Interpretó En Smallville. Kevin Spacey (Lex Luthor dando dos golpes en la mesa). Y ahora, Jesse Eisenberg. Ya. Nadie se lo esperaba, ¿eh? Y bueno, a ver. No sé. Ay. A ver si consigo explicarme…


PETARLUTHOR.


Vaya por delante que a mí Jesse Eisenberg me parece un actor bastante solvente. Sé que muchos le tienen tirria, pero a mí por lo general me gusta. Me gustó en La red social, me gustó en Bienvenidos a Zombieland, y me gustó en Scott PilgNO HOMBRE NO, que yo no soy de los que lo confunde con Michael Cera. Y es que no se parecen.

El caso es que en Batman v Superman nos encontramos con un Lex Luthor bastante distinto de lo que estamos acostumbrados. Es una mezcla de Mark Zuckerberg con Tony Stark, y con una pizca de [CENSURADO], de Ciudadanos. No en vano se toca sospechosamente la nariz en una escena. Jesse Eisenberg canaliza a su Nicolas Cage interior e interpreta a Luthor con una hiperactividad, una energía y un histrionismo que lo mismo valdría para un Joker que para el Acertijo (o Enigma) de Jim Carrey.

Vamos, que este Lex Luthor, con sus coñitas, sus «que vienen los capas rojas», sus «ding ding ding ding» hectorsalamanquianos y sus tics nerviosos parece salido de otra película. De una mucho menos seria y más divertida que Batman v Superman, la verdad. ¿Cuál es el problema? Pues que en esta no encaja demasiado, y parece que casi lo hayan insertado en postproducción. Me gusta su Luthor, pero el tono no pega ni con cola, y su leitmotif (que es cojonudo y megalomaniaco) se lo cree más que la película.


Smells Lex Teen Spirit.


Lo que tampoco pega es que el tío lleve dos (2) años tramando un plan que incluye enviar mensajes a Bruce Wayne (que este ni siquiera lee), botes de meado (en serio) y un atentado que no tiene ninguna relevancia posterior (en serio también) para enfrentar a Batman y Superman porque… eh… este… porque… porque sí. Porque «¡GRFJTX! ¡Soy muy villanesco! ¡Se va a enterar ese Superman! ser malos! Buenas noches colegas». No, en serio, no tiene más. Es por una mezcla de envidia y de querer demostrarle al mundo que Dios no existe. Oigan, pues para demostrar eso solo hay que poner Gran Hermano VIP, que cuesta menos. Aunque se sufre más.


-Batman v Superman: EL KONBATE: Pese a que esa «v» en vez de «vs» pueda hacer pensar que nos encontramos ante una batalla legal, quizá propiciada porque Batman le prometió a Superman que le iba a pintar la verja y luego no lo hizo, lo cierto es que si se calientan los hocicos es porque Lex Luthor, en su infinita malosería, ha robado 40 tartas ha secuestrado a Martha Kent, la madre de Superman, y ha amenazado con convertirla en una exMartha si Superman no se carga a Batman. ¿Que por qué Lex Luthor quiere cargarse a Batman? Pero vamos a ver, ¿se mete él en sus asuntos? ¿A que no? Pues ya está. Son sus costumbres y hay que respetarlas.


«¡Ay, que te cojo y te amago como a un conejo…!».


La pelea, con influencias evidentes de El regreso del caballero oscuro, de Frank Miller (aunque sin armadura cargada EN UNA FAROLA), mola. Qué menos, ¿no? ¿Se imaginan?

BATMAN
Aquí me tienes.

SUPERMAN
Sí.

BATMAN
Oye…

SUPERMAN
¿Sí?

BATMAN
Que tenemos nuestras diferencias, pero podemos aparcarlas y luchar por lo importante: ¡acabar con esos sucios podemitas!

SUPERMAN
Dios, sí, ¡cómo odio a los izquierdosos!

FIN
BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE CIUDADANOS


En realidad van a chocar esos cinco.


Como decía, la pelea mola lo suyo y lo del inglés (Henry Cavill). ¿Es la mayor pelea de gladiadores de la historia, como dice Luthor? Pues oigan, salvo que en el Universo DC los gladiadores tuviesen armaduras hiperpotentes o disparasen rayos láser por los ojos, yo creo que sí.

Sin embargo, está carente de simbolismo. En los cómics, Superman ha representado la esperanza, y Batman una visión más cínica del mundo. El bien contra… eh… el bien, pero menos. La luz contra la oscuridad. La Nocilla contra la Nutella. El Cola Cao contra el Nesquik. Aquí, por mucho que la S de Superman represente LITERALMENTE la esperanza (sutileza), los dos son unos agonías amargados, así que el contrapunto se ve reducido a la mínima expresión.

Sin embargo, es cojonudo ver cómo Batman lo tiene (casi) todo pensado, o cómo Superman va recobrando las fuerzas en mitad de unas puñás que le va metiendo Batman en el careto, o al murciélago tirándole granadas de kriptonita gaseosa, o… en fin, ya se hacen una idea.


«¡Pero si aquí todos somos amigos, chico!».


Efectivamente, como defiende Fidel (nos tratamos de tú, son cosas nuestras), y como también sostienen esos deleznables errores de la naturaleza, los bronies (si no saben lo que son, den gracias), al final triunfa la amistad, y la pelea termina para unirse frente a un enemigo común. ¿Termina en empate para que no se enfaden los más fanáticos? No: gana Batman, y esto desencadenará páginas y páginas de debates sobre ello, pero qué pereza, francamente, dado que en estas cosas siempre gana quien diga el guionista.

Lo que es descojonante y no pretendía serlo es el momento «Encarna de noche» con lo de «Martha, Martha», «¿Eh? ¿Martha?», «¡Martha!», «¡Que no, que su madre se llama Martha!». Y claro, ahí Batman se da cuenta de que tienen mucho en común (¿¡!?) y decide que mira, a la mierda eso de cargarse a Superman como acción preventiva (¡es el estilo americano!) por si acaso algún día se pone chulo, sino que mejor pasa de cargárselo y le ayuda. Imagino que pretende ser un momento emotivo, pero no pude reprimir una sonora CARCAJADA. «¡Ay, Superman, compartimos tantas cosas…! ¡Seamos amigos!».


Batman v Superman: Stayin’ Alive.



-Wonder Woman: «Sale», ese sería el resumen de su papel en la película. Sale en un par de escenas en su identidad civil, le chulea a Bruce Wayne, sale en una foto de principios del siglo XX, y luego aparece oportunamente en la batalla final contra Juicio Ídem, donde hace uso de sus poderes y armas sin que se explique nada.

A ver, Wonder Woman es más conocida por el público general y ha salido en la campaña de marketing, y si bien quizá no sea necesario explicar que sus armas afectan a Juicio Final porque son mágicas y demás, pienso que no habría sobrado comentar un poco DE DÓNDE SALE ESE LAZO DE ENERGÍA. En mi sala se oyeron comentarios de «¿De dónde ha sacado eso?», y es que joder, lo saca fuera de plano y de golpe lo utiliza para inmovilizar al bicharráncano así sin más, cortesía del desastroso montaje de la película.


Croma: la película.


Wonder Woman es a Batman v Superman lo que la Viuda Negra fue a Iron Man 2: está ahí, sale en algunas escenas, pero se intuye bastante que está para ir poniendo los cimientos de lo que está por venir. Con todo, tampoco molesta y no da una sensación muy marcada de pegote, pero sí de estar desaprovechadísima. Eso sí, su leitmotif es un TEMARRÁNCANO que no desentonaría en la estupenda Mad Max: furia en la carretera, y es que no en vano corre a cargo de Hans «Bocinazos» Zimmer y Junkie XL.

Con todo, me ha dado ganas de ver su película en solitario. ¿Wonder Woman luchando a principios del siglo XX con ese temazo sonando de fondo? Oigan, pues puede ser muy entretenida cuanto menos.


-Juicio Final: O Doomsday, como prefieran. Ya saben, la moderna máquina de matar definitiva que se cargó a Superman en los cómics. El monstruo que se adapta a los ataques. La criatura con serios problemas de higiene personal.


El troll de Moria de La comunidad del anillo. La Abominación de El increíble Hulk.


Aquí está metido un poco con calzador para que la Trinidad tenga a alguien a quien enfrentarse al final, ya que si bien es cierto que a Superman se la suda todo y a Batman le da igual ocho que ochenta, quizás hubiese quedado regular que el tercer acto fuesen ellos y Wonder Woman dándole una soberana paliza a un muchachuelo como Luthor. Es como si el clímax de Iron Man 3 fuese Stark apaleando a un vejete.

Lo malo de Juicio Final (aparte del diseño, que es anodino de narices) es que no llega a dar una sensación real de amenaza, y manda cojones, teniendo en cuenta que se pasa media pelea produciendo explosiones de la hostia. Lo que pasa es que parece una pelea de videojuego (en el mal sentido): ataque-ataque-ataque-esquivar la explosión-ataque-ataque-ataque-esquivar la explosión, y así durante varios asaltos hasta que llega el power up para cargárselo de una vez por todas.

Y en fin, aburre un poco, porque los villanos cuya única motivación es que son malos porque los han dibujado así acaban siendo anodinos. Tiene narices que teniendo a Batman, Superman y Wonder Woman hayamos acabado con un clímax así de soso.


-La Liga de la Justicia: Como no podía ser de otro modo, porque es lo que tiene querer cimentar un universo compartido con un par de películas, Batman v Superman está plagado de referencias a la Liga de la Justicia. Bueno, «referencias»… cosas evidentísimas, vaya, pero solo para los que hayan leído los cómics.


«Amo Bruce, vale ya con los tebeos, ahí todo el día con los cómics, nada más que con las historietas, como un niño chico».


Me parece acojonante que Lex Luthor no solo tenga un archivo con imágenes de todos los miembros de la futura Liga (Flash, Wonder Woman, Cyborg y Aquaman), sino que además ¡les haya asignado a todos! En fin, supongo que hay que justificar el departamento de diseño de LexCorp…

De Wonder Woman tiene una foto de archivo de hace casi 100 años. De Cyborg, imágenes de archivo muy perturbadoras en la que es solo un torso moribundo conectado a unas máquinas. De Aquaman, metraje de Jason Momoa aguantando la respiración debajo del agua (en serio: se nota). Y de Flash, imágenes de seguridad de cómo evita un atraco en una tienda… seguramente causando daños materiales por un valor mayor a lo que hubiese robado el caco. En serio, espero que cambien eso en un futuro: cuando Flash usa sus poderes, revienta luces y tumba estanterías. Superman asola ciudades, Batman mata, y Flash jode al pequeño empresario. Cada cual dentro de sus limitaciones.

Flash, además, se le aparece a Batman en una secuencia onírica / flashforward a un posible futuro, envuelto en rayos, con una armadura demasiado aparatosa para un velocista, y avisándole de que el murciélago tenía razón y de que Lois Lane es la clave antes de preguntarse si ha llegado «demasiado pronto». A ver, molar mola, y los aficionados a los tebeos (o al menos a la serie) sabrán que Allen está usando la Fuerza de la Velocidad para retroceder en el tiempo… pero al menos en mi sala hubo varios comentarios de «¿Y este quién es?», «¿De dónde sale?», «¿Y la escena esta a qué santo?», e incluso de «Paco, pásame las palomitas».


«¡SED TESTIGOS!».


El problema es que la visión apocalíptica con referencias a Darkseid (y un rollo muy Injustice), aunque mola, parece metida con calzador en el montaje y puede confundir al espectador medio, al que esta película le requiere unos conocimientos que, sinceramente, no tiene. A mí personalmente me gustó, pero creo que al público generalista solo va a confundirlo. No me cabe duda de que luego se explicará, pero de momento queda regular. Para que se hagan una idea, es un poco como la visión de Thor en La era de Ultrón, que no se entendía muy bien a qué venía y quedaba como un pegote en mitad del metraje. 


-El ritmo: Batman v Superman es una película larga. Es una película muy larga. Dos horazas y media, ni más ni menos. Y sin embargo, se desenvuelve relativamente bien. Tras el principio en el que al menos tienen la decencia de contarnos el origen de Batman en los créditos iniciales y santas pascuas (aunque vaya horror lo de los murciélagos elevando al joven Bruce Wayne…), nos ofrecen una escena a lo 11S con la destrucción de Metrópolis, y la trama va desarrollándose poco a poco. Y oigan, interesa. Al menos a mí me interesó y no me aburrí.

Lo que pasa es que luego ya va empezando a liarse la cosa. El montaje es catastrófico, y da la sensación de que en la película no pasa X, pero luego pasa Y, por lo tanto Z, sino que es más bien en plan «pasa X, y luego pasa Y, y luego pasa Z». La trama se desarrolla por acumulación.


«¡Hola, soy Lois Lane! ¿Os acordáis de mí? ¡La damisela en apuros!».


De repente, a mitad de película, alguien decide que le falta un poco de humor, y empiezan a meter algunas coñas. En serio, tal cual. A mitad de película. No es que las coñas sean malas (ese «soy amigo de su hijo» funciona), pero quedan un poco raras cuando llevábamos hora y pico con rictus de bibliotecario. Eso sí, no olvidemos momentazos de comedia involuntaria como ese «afortunadamente la jornada laboral ya ha acabado, y la zona está casi vacía» que intenta no repetir esa masacre de El hombre de acero, pero que queda tan forzada que me hizo soltar una carcajada, el ya citado momento «Encarna de noche», o el también comentado «ding ding ding» de Luthor.

El problema viene, curiosamente, en su recta final. Después del alargado clímax, viene una sarta de varios falsos finales, de varios «ah, mira, ya se acaba… espera, no». Sí que me gusta, eso sí, que hayan tenido los cojonaplios de cargarse a Superman y de no resucitarlo... todavía, claro, porque ese plano final no deja lugar a dudas.


Aunque lo que más me flipa es que Batman v Superman acabe con un plano casi igual que el de La Liga de los Hombres Extraordinarios. La carcajada que solté mientras entraban los créditos fue estruendosa.

El conjunto no aburre, pero sí que hay momentos de aburrimiento esparcidos por aquí y por allá, y es que quiere abarcar mucho para lo que aprieta. Lo que compensa en la recta final, con la pelea entre los dos titanes, lo pierde con esos falsos cierres de los últimos minutos.


-La (falsa) madurez: Se dice mucho que Marvel es más para chavales, y DC, para adultos. Es mentira, claro. Tanto Marvel como DC hacen cómics para todos los públicos, lo que en la práctica significa que son para chavales. ¿Que se pueden disfrutar siendo adulto? Coño, pues claro.

Mientras que Marvel ha mantenido ese espíritu en su universo cinematográfico, DC, ya desde tiempos de Nolan, ha optado por un enfoque de «madurez». De madurez falsa, claro, porque desaturar la imagen, poner a los personajes con el ceño muy fruncido y arrasar ciudades no es ser maduro: es lo que uno cree que es ficción madura cuando tiene 15 años.

No se es más maduro por meter más violencia, por ejemplo. Vamos, Deadpool no es más madura que La era de Ultrón. Mientras que la clasificación R de Deadpool se debe sobre todo a su violencia y a sus chascarrillos sexuales, La era de Ultrón (en teoría menos madura por ser PG-13) concluye con un diálogo tranquilo sobre la fragilidad y fallos de los seres humanos y su inevitable destrucción. No sé, a mí eso me parece más maduro, qué quieren que les diga.


¡Ahí sobra color! ¡Menos, menos!


Por eso, cuando leo que «las películas de DC son más adultas», no puedo evitar preguntarme qué criterio tiene alguna gente para valorar la madurez. ¿Que haya poco color? ¿Que los personajes estén muy serios? ¿Que nadie sonría? ¿Que no haya ningún chascarrillo? ¿Que haya destrucción masiva? Eso no es madurez. No necesariamente, al menos.

A fin de cuentas, el concepto detrás Batman v Superman no deja de ser una extrapolación de un chiquillo jugando con sus muñecos. Debería ser un espectáculo (y en algunos momentos lo es), debería ser divertida, pero no debería pretender ser el epítome de la seriedad. Y si lo pretende, debería hacerlo bien, en vez de recurrir al concepto de madurez que tiene un adolescente. Yo mismo estaba viendo la película y en algunos momentos en mi cabeza sonaba ese «¡OSCURIDAD! ¡SIN PADRES!» del Batman de La Lego película que tan bien deconstruye la concepción de Batman que parece tener el aficionado medio.

Madurar no es poner a Superman de adolescente incomprendido. Madurar no es ir de oscurito. Madurar es aceptar que a uno le gustan cosas que son intrascendentes, que son para todos los públicos, que no tienen ninguna pretensión más allá del entretenimiento… y que no pasa nada por ello.


Mientras tanto, en Marvel Studios…



Batman v Superman es una decepción. Ojo, tampoco es el desastre que muchos se están empeñando en decir que es, algo que ya pasó con 4 Fantásticos. Me da hasta un poco de pena por Zack Snyder, cuyo Watchmen siempre defenderé y que dijo hace poco que ha hecho la película «lo mejor que he sabido. La verdad es que no sé hacerlo de otra forma. Es lo que hay».




Como decía, es una decepción, pero tampoco es un desastre insalvable. Tiene buenos puntos. El Batman de Affleck es interesante y evoluciona en el transcurso de la película. Hay planos brutales que son puro tebeo. Las interpretaciones son buenas. Hay secundarios de lujo como Jeremy Irons. La primera hora tiene partes que me parecieron genuinamente interesantes. Batman por fin ejerce de detective. Si bien tiene algunas partes de bajón, el conjunto no aburre…

…pero, joder, es Batman v Superman: debería ser acojonante. Debería ser una película que emocionase, que nos tuviese como críos en la butaca. Debería ser uno de los acontecimientos cinematográficos del año. Debería tenernos flipando al acabar. Y no. La verdad es que no. Y es una pena, porque cuando una película de superhéroes es buena, ya sea de Marvel o de DC, todos salimos ganando.

En fin, espero que en futuras películas aprendan de los errores. A fin de cuentas, Batman v Superman es mejor que El hombre de acero. Si toman nota de los errores de esta y trabajan para subsanarlos, puede que La Liga de la Justicia sea un entretenimiento más que digno. Venga, que tendremos a Batman, Superman, Wonder Woman, Flash, Aquaman y Cyborg. No puede salir mal, ¿verdad?

Por favor, que no salga mal.




Actualización: los rumores eran ciertos, y la edición extendida mejora considerablemente al subsanar los fallos de montaje. Todo queda más redondo y es más disfrutable.

Bueno, QUÉ. ¿Le ha gustado la entrada? ¿Por qué no apoyar al autor? ¿Eh? ¿POR QUÉ NO APOYARLO…? [lo sedan] Pues eso, si quiere aportar algo y tener acceso anticipado a los artículos, entre otras cosas, haga clic aquí o en el banner de abajo y hágase mecenas. ¡Gracias!